Cecilia, 22 años, Adicta en recuperación
Cursaba 7 grado y ese año no fui elegida para ser abanderada, mis excelentes notas de repente venían en picada, llena de miedo y vergüenza por la reacción de mis padres, decidí ocultarlo.
Mama trabajaba día y noche y papa trabajaba de día y por las noches se alcoholizaba, su violencia me aterraba .Comencé a consumir alcohol y a llegar tarde a mi casa, nadie notaba mi ausencia, así fue que esto comenzó a ser cotidiano, el alcohol, y las mentiras. Me rebelaba y llamaba la atención, creía tener el control.
De repente esa vergüenza desapareció y pase a convertirme en una mujer decidida, era líder de un grupo de mis amigos, mis prioridades empezaron a cambiar y en vez de repuntar mis notas elegía ser popular a cualquier costo, mantenía una vida nocturna, iba siempre a bailar, y para ese entonces esa droga ya no tenia tanto efecto en mi y probé otras.
Mi familia se había acostumbrado a mi locura a punto tal que giraban en torno a ella, nadie me preguntaba ¿que hacia?, ¿a que hora volvería? , cada uno en lo suyo, no existían los limites, mi papa..solo en la mesa, mi mama...callando todos los problemas y solucionando lo que si se veía y yo en mi cama alejándome cada vez mas de ellos, conviviendo con la soledad, sin permitirme transmitir lo desastrosa que era mi vida.
Abandonar los estudios, vivir en la calle, entrando a mis 16 años todo se descarrilo, empezando a humillarme, perdiendo de a poco lo que quedaba de mi inocencia, mi sexualidad también se había convertido en un desastre. Cambie mi grupo de amigos, buscaba ser aceptada por los demás para conseguir drogas.
No sabía quien era si una nena, una mujer o un animal, toque mil fondos pero perder un embarazo y perder a mi familia para vivir en la calle, me hicieron ver que esto era un infierno.
Estaba sola, sin nadie alrededor, sin contención, mi físico aun joven estaba muy deteriorado, contagiándome enfermedades, mi mente intoxicada, y mis sentimientos destrozados, hasta que me llevaron a este tratamiento, ingrese con mucha resistencia, a la defensiva, así mal como estaba, sin querer parar de consumir. Me llevo un tiempo ... pero empecé a sumar horas y luego días sin tóxicos, esto me permitió empezar a ver la vida con otros ojos, y me anime a confiar. Me guiaron y nunca me dejaron caer, siempre firmes ahí conmigo, me mire con amor, me deje ayudar, y encontré una nueva manera de vivir.
Tanto es así que hoy llevo sin consumir 4 años y 1 mes y habiendo podido terminar hace años el tratamiento y sosteniendo relaciones honestas, siendo hoy un referente de recuperación en mi familia y agradecida estar pudiendo devolver así lo que me dieron.